Testimoni

BOLIVIA 2004 - SHEILA Y NOÉ

UN DÍA EN TRINIDAD PAMPA-

Son las 6:30 h. de la mañana! Empieza un nuevo día en el internado “Yatiqañ Uta” de Trinidad Pampa. A las 7:00 desayunamos con los chavales, Rubén, Kelly y Félix (Saada y Diego se quedan dormiditos hasta el último momento).

Quizás hoy nos toque a nosotros bendecir la mesa.

Poco después de tomar nuestro pan (elaborado por los chicos y nosotros) y la infusión con propiedades medicinales, bajamos nuestro camino diario hacia la escuela.

A las 8:00 comienzan las clases y hay que ser puntuales, sobre todo los lunes que se canta el himno y se iza la bandera. Rápidamente nos ponemos manos a la obra y comenzamos nuestras clases de Educación Física con los niños y niñas desde Kinder hasta 4to. de Primaria. Durante estas sesiones intentamos darles una nueva perspectiva sobre el enfoque de esta área, enseñándoles diferentes juegos y dinámicas, así como la manera de organizar coherentemente una sesión de Educación Física.

Estos ratos se convierten en un espacio de intercambio y aprendizaje mutuo, donde los profesores nos enseñan también a nosotros cómo se organizan y gestionan las clases. Es impresionante la motivación y las ganas de aprender tanto de los profesores como de los niños!

El patio se distribuye en dos intervalos de 15 minutos, y las clases son todas de 45 minutos (2 clases, patio, 2 clases, patio, 2 clases). El momento del patio es muy interesante porque vemos a los chicos jugar y estudiar para sus clases, así como comprarse con su boliviano el platito de arroz con pollo (poco).

Los martes y jueves los niños del Kinder están especialmente motivados en el ratito del primer patio (cómo nos acordamos de Rebecca!), ya que los padres y las hermanas Montse, Paola y Tida, han conseguido proporcionar y organizar con la colaboración de los padres el desayuno gratuito para los niños de Kinder.

Este desayuno consta de una tacita de leche en polvo y arroz o quinua, elaborado con canela en rama. Nosotros disfrutamos ayudando a repartir la leche en las tacitas y acompañando a los niños a su mesita para que no se quemasencon ellas.

Algunos días intercalamos las clases de Educación Física con la vigilancia de la Biblioteca (sustituyendo a Tida). También es admirable la manera como los chicos y chicas aprovechan este espacio para el estudio, incluso muchos de los pequeños dedican sus ratitos de patio para venir a aquí y leer un cuento. Otros días asistimos a algunas clases de inglés con la profesora Magali, ayudándole con los chavales más mayores.

A la 13:00 emprendemos el atajo que nos enseñan los chicos para llegar al Internado, una ruta alternativa algo más resbaladiza y peligrosa debido a su arcilla y terreno abrupto, por ella los chavales suben con una agilidad alucinante. Nunca subimos solos, a veces con los chicos, otras con unas gallinas hippies muy divertidas o con algún chancho que está por allí paseando, vaca o ruido inquietante.

A las 14:00 es el momento de la comida, realmente llegamos con hambre! Siempre nos espera un plato de sopa y después un segundo de arroz o pasta con lentejas, plátano, algo de lechuga (la cual siempre tenemos la prudencia de desinfectar bien). Rápidamente nos hemos acostumbrado a sus hábitos de comida, la verdad es que todo se hace a la leña y es muy rico!

Después de la comida podemos descansar un ratito o bien charlar con Abdón, Milenka, Kelly o Rubén sobre sus costumbres y las nuestras. Los chicos aprovechan para limpiar su ropa, las habitaciones, hacer deberes, cuidar a las lombrices... Es un ratito que compartimos con ellos de formas muy diferentes.

A las 18:15 los loros nos avisan de que ha llegado el momento de la merienda; un panecito y una infusión. Posteriormente proseguimos con nuestro curso de técnicas de estudio. Cada día tenemos un grupo diferente, desde 7° a 4to de Secundaria. Después de esta actividad ayudamos a los chicos con sus deberes en el comedor. De esta manera llegamos a la hora de la cena, alrededor de las 21:00, donde generalmente tomamos una sopa.

Finalmente todos en el Internado acaban sus faenas de la escuela y, a excepción de algún día que vemos un vídeo o bailamos una saya con los pequeños, ya nos recogemos muy cansados para escribir en nuestro diario, descansar y reponer fuerzas para volver a comenzar un nuevo día.